Irte de Skool a tu propia página web parece una forma de ahorrar: sin comisiones, con tu marca y con todo bajo tu control. Y con la IA, montarla parece cosa de un fin de semana. Pero lo que más pierdes al irte no sale en ninguna factura: la confianza que da pagar en una plataforma que tus miembros ya conocen y toda la gente que Skool pone delante de tu comunidad. Eso no se compra con ningún plugin.

Y en dinero, las cuentas tampoco salen. Si estás en el plan Pro, lo que te ahorras en comisiones es poco o nada; los gastos fijos suben; el IVA pasa a ser cosa tuya, y en la mudanza una parte de tus miembros de pago no te sigue. La IA te hace la web. Lo que no hace es traerte miembros, cobrarles el IVA ni contestar cuando alguien no puede entrar un domingo por la noche.

Una aclaración antes de seguir: somos SkoolRank, un ranking de comunidades de Skool, así que no somos neutrales. Creemos que, para la mayoría de las comunidades, quedarse en Skool es la mejor decisión, y aquí te explicamos por qué. No tenemos enlaces de afiliado de Skool ni de ninguna de las herramientas que nombramos.

Los precios de Skool, de Stripe y del resto de herramientas están comprobados en sus webs el 26 de octubre de 2026. Van en dólares estadounidenses salvo que digamos otra cosa. Cambian a menudo; si lo hacen, actualizaremos el artículo.

Por qué tantos dueños se plantean irse de Skool

En los últimos meses se ven cada vez más vídeos con títulos como "dejo Skool y me hago mi propia plataforma con IA". Las herramientas que escriben código a partir de una conversación han hecho que una web con cursos, área de miembros y pagos parezca cosa de unos días. Y varias plataformas que compiten con Skool publican guías para mudarte desde Skool, porque esos dueños son sus clientes.

Los motivos que se oyen son casi siempre los mismos:

  • "Skool se queda demasiado de cada venta." En el plan Hobby, un 10 % más 30 centavos. Es mucho si ya facturas bastante; en el Pro es bastante menos, y enseguida verás que se parece mucho a lo que pagarías por tu cuenta.
  • "Quiero mi propia marca." Es verdad que todas las comunidades de Skool se parecen. Es una decisión de Skool, no un descuido, y tiene su lado bueno: tus miembros no tienen que aprender nada.
  • "Tu audiencia no es tuya: estás en terreno alquilado." Tiene parte de razón, y tiene un arreglo que no pasa por irte. Te lo contamos más abajo.
  • "Skool puede cambiar las reglas cuando quiera." Cierto. También Stripe, tu alojamiento, los plugins que uses y la herramienta de IA con la que hagas tu web.
  • "Con la IA me la hago yo, gratis." La web, quizá. El resto, no. Y las herramientas de IA tampoco son gratis.

Algunas de estas razones tienen fondo, y te decimos cuándo. Pero casi todas miran solo lo que le pagas a Skool, no lo que Skool hace por ese dinero. Y lo más valioso que hace no tiene precio.

Lo que no tiene precio: la confianza y la gente que te trae Skool

Una web propia se puede pagar. Lo que no se compra es que la gente se fíe de ella y que llegue a ella. Eso es lo primero que dejas atrás al irte de Skool, y lo que más tarda en volver, si vuelve.

La confianza de quien paga

Cuando alguien entra en tu comunidad de Skool, paga en una plataforma que conoce o de la que ha oído hablar, con la misma página de pago que en cualquier otra comunidad, y sabe que puede cancelar desde su perfil en un par de clics, como en todas. No tiene que fiarse de ti para darte su tarjeta: le basta con fiarse de Skool.

En tu propia web, ese mismo visitante ve una página que no conoce pidiéndole los datos de su tarjeta. Y duda: si es segura, si podrá darse de baja, si detrás hay alguien de verdad. Según el Baymard Institute, que estudia cómo compra la gente en internet, casi uno de cada cinco compradores de Estados Unidos que abandona una compra a medias lo hace porque no se fía de dar su tarjeta a esa web. Tú sabes que la tuya es seria. Quien llega por primera vez, no.

La confianza también está en lo que se ve antes de pagar. En la página About de tu comunidad de Skool, el visitante ve cuántos miembros tienes, cuántos están conectados en ese momento y quién la lleva. Y sabe que Skool tiene normas contra el spam y las cuentas falsas que protegen a sus miembros. En una web nueva, todo eso empieza en cero, y lo tienes que construir tú.

La gente que Skool pone delante de tu comunidad

Skool no es solo el sitio donde está tu comunidad: es el sitio donde la gente busca comunidades. Según Similarweb, en septiembre de 2026 skool.com era una de las 1.100 webs más visitadas del mundo, y una parte de esas visitas entra en Discovery, su buscador de comunidades, a buscar una a la que unirse. Las que crecen, tienen actividad y consiguen que sus miembros vuelvan suben en su categoría. Cada miembro que te llega por ahí es uno que no has tenido que pagar ni perseguir. Te contamos cómo funciona en cómo salir en Skool Discovery.

Además está Growth Boost, que viene activado de serie y con el que Skool anuncia tu comunidad con su propio presupuesto. Cobra un 30 % de lo que pagan los miembros que te trae, pero solo de esos: si no trae a nadie, no pagas nada.

Y está la propia red. Quien ya está en una comunidad de Skool descubre otras, se une con un clic, con la misma cuenta, y sin volver a dar sus datos. Cuando dices "tengo una comunidad en Skool", mucha gente ya sabe qué es, cómo se entra y cómo se paga. Con tu propia web, cada visitante empieza de cero: primero tienes que explicarle qué es tu web, y luego convencerle de que se fíe.

En tu propia web nadie llega solo. Cada visita sale de tus redes, de anuncios que pagas por clic o de un buen posicionamiento en Google, que tarda meses en llegar.

La app y los avisos en el móvil

Tus miembros tienen la app de Skool en el móvil, para iPhone y Android (la de Android, por sí sola, pasa del millón de descargas), y reciben avisos de lo que pasa en sus comunidades. Ese aviso es lo que hace que vuelvan.

Tu web es una pestaña del navegador que se olvida. Para tener lo mismo necesitas tu propia app, y no sale barata: BuddyBoss, el plugin de comunidades más conocido de WordPress, vende la suya desde 99 $ al mes para una sola tienda y 199 $ para las dos, y Kajabi solo la incluye en su plan Pro, de 399 $ al mes pagando el año. Hacerla por tu cuenta es otro proyecto, con sus propios gastos.

La costumbre de tus miembros

Muchos de tus miembros están también en otras comunidades de Skool. Entran cada día con la misma cuenta, y tus publicaciones les aparecen junto a las del resto.

En tu web, en cambio, tienen que crearse una cuenta más, recordar otra contraseña y acordarse de entrar. Cada paso de más es una oportunidad de que no vuelvan, y en una comunidad de pago, quien deja de entrar acaba cancelando.

El ecosistema de Skool

Al irte también dejas atrás cosas que solo existen dentro de Skool. Su programa de afiliados te paga el 40 % de la cuota de cada persona que abra una comunidad desde tu enlace, y tus miembros son los primeros candidatos: ven cada día cómo funciona la tuya. Están los Skool Games, el reto entre dueños que creó con Alex Hormozi (te lo contamos en Alex Hormozi y Skool), y los creadores que hablan de Skool cada día en YouTube y en redes. Y escaparates como SkoolRank, donde ya ordenamos casi 4.000 comunidades por categoría e idioma: solo recogen comunidades de Skool. Añadir la tuya es gratis.

Las comisiones: lo que de verdad te ahorras

Ahora sí, el dinero. Skool cobra una cuota y una comisión por cada pago de tus miembros:

  • Hobby: 9 $ al mes y un 10 % más 30 centavos de cada cobro.
  • Pro: 99 $ al mes y un 2,9 % más 30 centavos (un 3,9 % en los cobros de 900 $ o más).

Esa comisión es la misma venga la tarjeta de donde venga, no hay nada aparte por cobrar suscripciones, y Skool te paga en la moneda de tu país sin cobrarte el cambio.

En tu propia web, lo normal es cobrar con Stripe. Su tarifa base en Estados Unidos es también un 2,9 % más 30 centavos, pero a eso se suman extras que en Skool no pagas:

  • Un 1,5 % si la tarjeta es de otro país.
  • Un 0,7 % por gestionar suscripciones (Stripe Billing).
  • Un 0,5 % si usas Stripe Tax para calcular los impuestos de cada venta.
  • 15 $ por cada disputa, cuando un cliente reclama un cobro a su banco.

En España las tarifas son otras: un 1,5 % más 0,25 € con tarjetas europeas normales, un 2,8 % con las premium, un 3,15 % con las de fuera de Europa y un 2 % más si hay que cambiar de moneda. Lo de las suscripciones y los impuestos se suma igual, y cada disputa cuesta 20 €.

Así queda lo que pagarías en cada caso por una cuota mensual, contando lo de las suscripciones y el cálculo de impuestos de Stripe:

CasoSkool ProTu web con Stripe
Dueño en EE. UU., miembro de EE. UU.2,9 % + 30 c4,1 % + 30 c
Dueño en EE. UU., miembro de otro país2,9 % + 30 c5,6 % + 30 c
Dueño en España, miembro europeo (tarjeta normal)2,9 % + 30 c2,7 % + 0,25 €
Dueño en España, miembro de fuera de Europa2,9 % + 30 c4,35 % + 0,25 €

Con cuotas mensuales, en el mejor de los casos, cobrar por tu cuenta te ahorra unas décimas. Con 100 miembros que pagan 49 $ al mes, un 0,2 % son unos 10 $ al mes. En los demás casos, pagas más que en Skool: si muchos de tus miembros son de otros países, como pasa en tantas comunidades en español, la diferencia va a favor de Skool. Si vendes sobre todo pagos únicos a clientes europeos, te ahorras también lo de las suscripciones y la diferencia sube a casi un punto: unos 45 centavos en una venta de 49 $.

Y eso si puedes usar Stripe. Hoy solo se puede abrir una cuenta directamente en algo más de cuarenta países; en Latinoamérica, solo en México y Brasil. Skool, en cambio, paga a dueños de Argentina, Colombia, Perú, Chile, Ecuador o República Dominicana, entre muchos otros países, en su banco y en su moneda. Si vives en uno de ellos, irte de Skool puede significar quedarte sin una forma sencilla de cobrar con tarjeta.

Si lo que te pesa es el 10 % del Hobby

Aquí está la diferencia de verdad, y tiene una solución más sencilla que irte: pasarte al Pro. Compensa en cuanto tus miembros pagan, en total, unos 1.270 $ al mes (unos 1.050 $ si pagas Skool por años). A partir de ahí, la comisión baja al 2,9 %, que, como acabas de ver, es más o menos lo que pagarías por tu cuenta. Tienes la cuenta completa, con tablas por precio y número de miembros, en cuánto cuesta Skool.

Lo que cuesta cada mes tu propia web

La comisión es lo que se ve. Lo que no se ve es que en Skool la cuota lo incluye todo: miembros, cursos, vídeos y llamadas en directo sin límite, la app, los correos a tus miembros y los cobros. En tu propia web, cada una de esas piezas es un servicio aparte con su propia factura.

Hay dos caminos habituales, y los dos tienen gastos fijos aunque todavía no hayas vendido nada.

Con WordPress

WordPress es gratis, pero para que haga lo que hace Skool necesitas un alojamiento a la altura y varios plugins de pago. Una combinación habitual, con el plan de entrada de cada uno y pagando por años:

PiezaEjemploPrimer añoDespués
Alojamiento gestionadoKinsta (Launch)30 $ al mes30 $ al mes
Cursos, membresías y cobrosMemberPress (Growth)349,50 $ al año699 $ al año
ComunidadBuddyBoss (Start)99 $ al año199 $ al año
Vídeos privadosVimeo (Starter)12 $ al mes12 $ al mes
Total aproximadounos 79 $ al mesunos 117 $ al mes

Ojo con dos detalles. Los plugins venden barato el primer año y renuevan al doble. Y el plan más barato de MemberPress (199,50 $ el primer año y 399 $ después) se queda además un 4,9 % de cada pago, encima de lo que cobra Stripe: más que Skool Pro.

Con una aplicación hecha con IA

Si te la haces con una herramienta de IA, la factura cambia de forma, pero no desaparece:

PiezaEjemploPrecio
Herramienta de IALovable o Bolt (Pro), Replit (Core)20-25 $ al mes
AlojamientoVercel (Pro)20 $ al mes
Base de datos y usuariosSupabase (Pro)desde 25 $ al mes
VídeosVimeo (Starter), o Bunny Stream o Mux por usodesde 12 $ al mes
Correos (avisos, contraseñas)Resend (Pro) o Postmark15-20 $ al mes
Total aproximadounos 100 $ al mes

Algunas herramientas de IA incluyen el alojamiento y bajan un poco la cuenta. Pero la herramienta no la dejas de pagar cuando la web está hecha: la vas a necesitar cada vez que algo falle o quieras cambiar algo.

Si además quieres una app en las tiendas, Apple cobra 99 $ al año por su programa de desarrolladores y Google, 25 $ una sola vez. Eso es solo la entrada: la app hay que hacerla, publicarla, pasar las revisiones de cada tienda y mantenerla.

Frente a todo eso, Skool Pro cuesta 99 $ al mes (82 $ si lo pagas por años), y el Hobby, 9 $. Y en ninguna de estas cuentas está lo más caro de todo: las horas, tuyas o de quien te ayude, para montarlo, arreglarlo y tenerlo al día.

Lo que pasa a ser cosa tuya

Además de la confianza, la gente y el dinero, al irte de Skool te llevas un montón de trabajo que hoy hace Skool por ti.

El IVA y los impuestos

Skool actúa como vendedor ante tus miembros (lo que en inglés se llama merchant of record): el miembro le paga a Skool y Skool te paga a ti. Por eso, en los países donde corresponde, Skool suma el IVA al precio, lo cobra, lo declara y lo paga, y en Estados Unidos se encarga también del impuesto sobre las ventas. Tú recibes lo mismo que si no hubiera impuestos.

En tu propia web, el vendedor eres tú, y los impuestos también. Y no son pocos:

  • Unión Europea. Un curso o una comunidad online cuentan como servicios electrónicos, y pagan el IVA del país del cliente, no el tuyo. Si tu negocio está fuera de la UE, en Latinoamérica por ejemplo, no hay mínimo: desde la primera venta a un particular europeo tienes que cobrarle su IVA y declararlo, normalmente a través de la ventanilla única de la UE (OSS), en su régimen exterior. Si estás dentro de la UE, el mínimo es de 10.000 € al año en ventas a particulares de otros países de la UE; pasado ese límite, también cobras a cada cliente el IVA de su país y lo declaras en la misma ventanilla única, en su régimen de la Unión.
  • Reino Unido. Si tu negocio está fuera, tampoco hay mínimo: en cuanto vendes un curso grabado a un particular británico, tienes que darte de alta del IVA (un 20 %) en los 30 días siguientes.
  • Estados Unidos. No hay un impuesto nacional sobre las ventas: cada estado decide si grava los productos digitales y a partir de cuánto vendido tienes que cobrarlo. En Washington, por ejemplo, a partir de 100.000 $ al año en ventas a ese estado.

Tienes dos formas de resolverlo. Una es hacerlo tú: calcular el impuesto de cada venta (Stripe Tax cobra un 0,5 % por eso), darte de alta donde toque y presentar las declaraciones cada trimestre, casi siempre con un asesor. La otra es pagar a una empresa que haga de vendedor por ti, como Paddle o Lemon Squeezy, que cobran un 5 % más 50 centavos por venta: bastante más que Skool Pro, que hace lo mismo.

Los cobros que fallan, los reembolsos y las disputas

Cada mes, a alguien se le caduca la tarjeta o le rechazan un cobro. En Skool, el cobro se reintenta solo (en el panel ves cuántos reintentos lleva), se prueba con otra tarjeta si el miembro guardó una, y quien no paga pierde el acceso sin que tengas que hacer nada. Las devoluciones se hacen desde el propio panel, enteras o en parte, con un clic.

En tu web, todo eso lo configuras y lo atiendes tú: los reintentos, los correos de aviso, quitar el acceso a quien no paga y devolvérselo cuando paga, las devoluciones y las disputas, que en Stripe cuestan 15 $ cada una (20 € en España).

Los puntos, los niveles y la clasificación

En Skool, cada "me gusta" da un punto, los puntos suben de nivel (hay nueve), hay una clasificación de los más activos y puedes desbloquear cursos al llegar a un nivel. Parece un juego, pero es lo que hace que la gente participe y vuelva, que es lo que en una comunidad de pago vale dinero.

En WordPress se puede imitar con plugins, y en una aplicación propia se puede programar. Ninguna de las dos cosas sale gratis, y casi nunca queda igual de bien.

La seguridad y el mantenimiento

En Skool, la seguridad, las copias de seguridad y los fallos son cosa de Skool. En tu web son cosa tuya.

Si tu web es de WordPress, la mayoría de los riesgos están en los plugins. Según el último informe de Patchstack, una empresa de seguridad especializada en WordPress, en 2025 se descubrieron 11.334 fallos de seguridad nuevos en WordPress, el 91 % en plugins, y casi la mitad (el 46 %) seguía sin arreglo del desarrollador cuando se hizo público. Tu web es tan segura como el plugin menos cuidado que tengas instalado, y tenerlos al día es trabajo tuyo.

Si la has hecho con IA, el riesgo es otro: el código funciona, pero no siempre es seguro. En las pruebas de Veracode con más de cien modelos de IA, el código generado metió algún fallo de seguridad en un 45 % de las tareas en 2025, y en 2026 el resultado apenas mejoró (un 44 %). Y ha pasado de verdad: en 2025, un investigador revisó 1.645 aplicaciones hechas con Lovable, una de las herramientas más populares para hacer webs con IA, y en 170 encontró la base de datos mal protegida, con datos como los nombres y correos de sus usuarios o sus pagos al alcance de cualquiera. Lovable respondió que proteger los datos de cada aplicación es responsabilidad de quien la hace. Es decir, tuya.

Una filtración así no es solo un problema técnico. En Europa, la ley de protección de datos te obliga a avisar a las autoridades en 72 horas. Y es la forma más rápida de perder lo que más cuesta ganar: la confianza de tus miembros.

Y hay algo que nadie cuenta: tú pasas a ser el soporte. "No puedo entrar", "no me llega el correo", "se me ha cobrado dos veces". En Skool, los problemas de la plataforma los resuelve Skool. En tu web, te escriben a ti, a cualquier hora.

Tu tiempo

Es lo más caro de todo y lo que menos se cuenta. Montar la web es solo el principio: luego hay que actualizarla, arreglar lo que se rompe con cada actualización, contestar dudas técnicas y añadir lo que te piden tus miembros.

Cada hora que pasas con un plugin o pidiéndole a la IA que arregle un fallo es una hora que no dedicas a tus miembros, a preparar la próxima clase o a conseguir clientes. En Skool, esas horas son tuyas.

La mudanza: los miembros que se quedan por el camino

Supón que, aun así, decides irte. Lo más delicado no es la web, sino tus miembros de pago.

Las suscripciones no se mudan contigo. Todos los cobros pasan por la cuenta de Skool (ni siquiera puedes conectar tu propio Stripe), así que no hay forma de llevártelas: cada miembro tendrá que darse de alta otra vez en tu web y volver a poner su tarjeta, esta vez en una página que no conoce. Algunos lo harán el primer día; otros lo dejarán para luego, y algunos no lo harán nunca.

No hay datos públicos de cuántos se pierden en una mudanza así; depende de cada comunidad. Pero haz la cuenta con la tuya: si tienes 200 miembros que pagan 49 $ al mes y 20 no hacen el cambio, son 980 $ menos cada mes, casi diez veces la cuota del Pro.

Tampoco se mudan solos las publicaciones y los comentarios, los puntos y niveles de cada miembro, ni el enlace de tu comunidad que llevas meses compartiendo. Y tu sitio en Discovery, que tanto cuesta ganar, se pierde con la comunidad.

Lo que sí es verdad de las críticas a Skool

Somos partidarios de Skool, pero no de engañarte. Estas críticas tienen fondo:

  • El diseño es el que es. Puedes cambiar el icono, la portada, la página About y los nombres de los niveles, y poco más. Si tu marca necesita un espacio propio de arriba abajo, Skool no te lo va a dar.
  • Los cursos son sencillos. No hay exámenes, tareas ni certificados, y las lecciones se desbloquean por días desde que alguien entra o por nivel, no en una fecha concreta.
  • La dirección es de Skool. Con el Pro puedes cambiarla por una con tu marca, pero sigue siendo skool.com/tu-marca. Tu propio dominio no lo puedes usar.
  • No hay embudos de correo. Puedes escribir a todos tus miembros con un clic, pero no montar secuencias automáticas de correos como en Kajabi.
  • Dependes de una empresa. Si Skool cambia sus precios o sus normas, te afecta. Es un riesgo real, aunque tu propia web también depende de Stripe, de tu alojamiento y de cada plugin.

Cuándo sí compensa tener tu propia plataforma

Hay casos en los que irte, o no llegar a entrar, tiene sentido:

  • Formación para empresas que pide certificados, informes de progreso o formatos de e-learning como SCORM.
  • Cursos con exámenes calificados o títulos acreditados.
  • Una marca grande, con equipo técnico y presupuesto, que ya tiene la confianza y la audiencia, y para la que tener su propio espacio vale más que todo lo que pierde.
  • Un producto que no es una comunidad, como una herramienta o una aplicación.

Si no estás en ninguno de estos casos, lo más probable es que te convenga quedarte. Y si lo que buscas es otra plataforma, no una web propia, las comparamos una por una en alternativas a Skool.

Lo mejor de los dos mundos: tu web y Skool

Hay una forma de tener lo bueno de las dos cosas sin perder nada: tu propia web para atraer a la gente y Skool para todo lo demás.

En tu web pones lo que es tuyo: tu dominio, tu marca, un blog que te traiga visitas de Google y, sobre todo, una lista de correo. Esa lista sí es tuya: si un día Skool cambiara algo que no te gusta, podrías escribir a toda esa gente. Y dentro de Skool tampoco estás atado de pies y manos: desde la pestaña de miembros puedes exportar tu lista con sus respuestas a las preguntas de admisión, y ves el correo de cada miembro en sus ajustes.

Desde tu web, los botones llevan a tu comunidad de Skool, y allí tus miembros entran, aprenden, participan y pagan, en una plataforma de la que ya se fían.

Antes de irte, hazte estas preguntas

Si después de leer todo esto sigues pensando en irte, contesta antes estas preguntas con tus números:

  1. ¿Cuántos de tus miembros llegaron por Discovery o por otras comunidades de Skool? ¿De dónde saldrán sus reemplazos?
  2. ¿Se fiará un desconocido de dar su tarjeta en tu web tanto como en Skool?
  3. ¿Cuánto le pagas hoy a Skool al mes, sumando la cuota y las comisiones? ¿Y cuánto pagarías con el otro plan?
  4. ¿Cuánto te costaría tu web cada mes, con alojamiento, plugins, vídeos, correos y herramientas?
  5. ¿Quién va a calcular, cobrar y declarar el IVA de cada venta?
  6. ¿Quién arregla la web si se cae un domingo por la noche?
  7. ¿Cuántos miembros de pago crees que harán el cambio? ¿Y si son la mitad?
  8. Lo que echas de menos en Skool, ¿lo piden tus miembros o lo quieres tú?
  9. ¿Qué harías con las horas que te costaría montarla y mantenerla?

Si las respuestas te salen a favor de tu web, adelante: es tu negocio y tú lo conoces mejor que nadie. Si no, ya sabes todo lo que te ahorras quedándote.

Preguntas frecuentes

¿Vale la pena Skool?

Para la mayoría de las comunidades con cursos y llamadas, sí. Por 9 $ al mes (o 99 $ con el Pro) tienes la comunidad, los cursos, el calendario, la app y los cobros con el IVA resuelto. Y tienes algo que ninguna web propia te da: una plataforma de la que la gente ya se fía y un buscador, Discovery, que puede traerte miembros.

¿Skool o WordPress?

WordPress te da control total del diseño y de tu dominio, pero para tener lo que trae Skool necesitas alojamiento, varios plugins de pago (cursos, membresías, comunidad), un servicio de vídeo y tiempo para mantenerlo todo. Y empiezas sin la confianza ni la gente que da Skool. Lo que funciona muy bien es combinarlos: WordPress para tu web y tu blog, y Skool para la comunidad.

¿Es más barato tener tu propia plataforma?

Casi nunca. Con el plan Pro, la comisión de Skool es más o menos la que pagarías con Stripe, y a menudo menos si tienes miembros de otros países. A eso tu web le suma alojamiento, plugins o herramientas, vídeos, correos y la gestión del IVA. Y lo más caro no es el dinero: son los miembros que dejan de llegar y los que no se fían de pagar en una web que no conocen.

¿Por qué la gente se fía más de pagar en Skool?

Porque es una plataforma conocida, el pago es el mismo en todas las comunidades y cancelar es fácil desde el perfil. En una web nueva, el visitante no sabe si es segura ni si podrá darse de baja, y esas dudas hacen que muchos no lleguen a pagar.

¿Puedo exportar mis miembros de Skool?

Sí. En la pestaña de miembros hay un botón para exportar la lista con sus respuestas a las preguntas de admisión, y el correo de cada uno aparece en sus ajustes de miembro. Aun así, lo que de verdad te da una audiencia propia es tu lista de correo, en tu web.

¿Puedo usar mi propio dominio en Skool?

No. Con el plan Pro puedes cambiar la dirección de tu comunidad por una con tu marca (el primer cambio va incluido y los siguientes cuestan 100 $), pero sigue siendo skool.com/tu-marca. Si quieres tu dominio, úsalo para tu web y enlaza desde ahí a tu comunidad.

¿Qué pasa con mis miembros si me voy de Skool?

Sus suscripciones no se trasladan: cada miembro de pago tiene que volver a darse de alta y poner su tarjeta en tu nueva web. Tampoco se llevan sus publicaciones, sus puntos ni su nivel. Avisa con tiempo y cuenta con que una parte no hará el cambio.

¿Puedo hacer mi propia plataforma con IA?

Sí: con las herramientas de hoy se puede montar una web con cursos, área de miembros y pagos sin saber programar. Lo difícil viene después: que la gente se fíe, que llegue gente, la seguridad, los impuestos, los cobros fallidos y el soporte. La IA te ayuda a construirla, pero no la mantiene por ti ni te trae miembros.